Nos alejamos de San Cristóbal con las lágrimas en los ojos. Chiapas, es uno de los lugares más excepcionales del mundo, no solamente en México. Es un lugar numero uno, con su preciosa naturaleza, su cultura, sus Zapatistas, su historia y con su gente.
Su gente es tan amable que tengo que dar un ejemplo para explicar su gentileza:
El nombre de la dueña simpática de nuestro hotel es Carolina. Ella para nuestra seguridad nos dejaba estacionar el coche en el patio de su pariente. Una mñana nos fuimos a recoger el coche juntos. Otro coche estaba estacionado frente la puerta de garaje. Carolina me pidio disculpas muchas veces como si fuera su culpa. No entendi exactamente lo que estaba diciendo pero estaba seguro de que estaba pidiendo perdon, yo también, he intentado a decirle que ella no tenía culpa por esta situación. Después Carolina, ha preguntado a los comerciantes del barrio por el coche pero no ha podido encontrar el dueño del coche. Poco después llegaron dos muchachos mexicanos con las botellas de coca-cola y les dío mucha pena vernos esperandolos. Se disculparon mutuamente. Aparte, los muchachos le agredecieron a Carolina por su actitud amable.
Regresamos a Estambul, si pasara lo mismo aquí ¿qué surgería?: Cuando te das cuenta que el coche estacionado frente el garaje, primero maldices a su dueño. Levantar las limpiaparabrisas y después gritar hacia la calle diciendo ” ¿ De quién es este coche? Poco después llegan dos muchachos con las botellas de coca-cola y como no tienen ninguna culpa : ” ¡No nos fuimos a dormir, compremos sodas y llegamos!” Claro este escenario puede terminar con una pelea, con un daño hasta con una matanza. ¿ Exageré? ¡No! ¿Por qué se pelea en Estambúl? Se pelea por las muchachas, por el estacionamiento, por no dar el paso, por chocar con el hombro etc y las peleas se solucionan con las maldiciones relacionadas con las mamas, con los puños y con los aparatos asistentes.

En corto, nos dejamos a las carreteras enormes de Chiapas desde San Cristóbal. A veces, saludando los autonomos Zapatistas, a veces parando para platicar, brincando sobre los topes, sonriendo a los puestos de control policial (a los turistas no les dicen nada) llegamos hasta Palenque.

Palenque, la ciudad más famosa, además según el libro de Maya que trae Fikret ( Manuel dice que es un clásico) es la ciudad más bonita antigua Maya. Aquí, encontramos un lugar ( ¡Aguas! No dijimos ciudad, dijimos en la costa de la ciudad antigua) en el hotel Maya Bell.


Maya Bell es una típica ubicación de viajeros. Como sabe, es uno de los lugares donde se hacen los cambios de idea sobre los asuntos ”en donde comer”, ”en donde hay que pararse en la carretera”, donde se habla en las espaldas de los turistas del turismo de masas, donde se hacen largas platicas de yoga y de las aventuras de India. O-ooo, creo que esta descripción ya se hizo anteriormente. No importa, que esta sea su segunda edición. Por aquí cuando estan felices se canta la canción “Hit the road Jack”, cuando no estan felices se canta la canción “Where Have All the Flowers Gone” pero siempre y siempre debe de encontrarse una guitarra acústica. Aquí, agregaron un micrófono a la peor guitarra acústica y el guitarrista era un Taco de Lucia pero se creia como Paco de Lucia.

Pero, aparte de esto, el ambiento estuvo muy padre. Se escuchaban los sonidos de los changos en la selva, cuando no tocaban la guitarra. Después de escuchar un poco más esta música mientras escribíamos esta entrada de blog pero no pudimos actualizarla porque no teníamos internet, nos hemos clavados a las camas como Garfield y dormimos.
El día siguiente, entramos adentro de la ciudad Palenque, como no nos he gustado, después de desayunar rapidamente, hemos actualizado nuestro blog, fuimos a la ciudad antigua.

Yo como soy un hombre que no le gusta pasear sobre las piedras, he mirado un poco a alrededor y me gustó. Me senté en una esquinita y he jugado el sudoku y platiqué con la gente mientras los otros dos paseaban.




La parte que ven en las fotos, constituye el 5% de la ciudad Palenque. El resto de la ciudad está cubierta de bosques. Aun asi, este porcentaje también ha sido impresionante para mi.
Como no queriamos ser las víctimas del mismo programa de noche en Mayabel, decidimos a cenar en un restaurante de un hermano mexicano y regresando a Mayabel, nuestra vida de alcohol empezó con el mezcal y se acabó con el raki y después nos fuimos a dormir.

En la mañana teniamos que despertarnos temprano, por eso nos acostamos temprano. La carretera de Campeche ya no estaba en Chiapas, estaba en el estado que compartía el mismo nombre, el estado de Campeche. Según el mapa que traíamos estaba a 400 kms. Ya viene la parte más chistosa. Fuimos un poco y vimos la cartela de Campeche 315 kms. Dijimos, ¡que bueno, nos equivocamos, asi que hemos ahorrado 50 kms más! Después fuimos apenas 20 kms, vimos otra cartela diciendo Campeche 240 kms. Dijimos ¡ no exageres! Esta calcula de kilometros se estaba disminuyendo con velocidad, 220, 180, 160, 140 y luegoooo 215! ¿Es una broma? En la carretera esta situación era más absurda pero para no ahogarlos no la comento en detalles. En las carreteras de México, creo que estan haciendo estas calculas de kms después de tomar bastante tequila.

Campeche se parecia a un mixto entre una ciudad estadunidense y San Puebla de nuestra Oaxaca. En las calles no había nadie y estaban tan limpias que no pudimos encontrar nada para hacer en esta ciudad.


¿Qué se puede hacer en tales situaciones? Claro que el raki y el pescado. Abrímos nuestro libro de Planeta Sola para ver a donde podríamos irnos. Nos dijó: ”Vayanse a Gastronomico de Cockteleros” y lo escuhamos. Tenía un nombre tan exagerado que pensamos que tal vez las reuniones de las Naciones Unidas se hacían allí. No escucharlo era inevitable. Dejando nuestro coche, fuimos con un taxi pero solamente el nombre del lugar era majestuoso, nos tocó llegar a un lugar donde solamente los pescados eran deliciosos. El tiempo no estaba bonito y nosotros estabamos cansados. Comímos rapidisimo y guardamos el raki para tomarlo en el hotel. Después de tomar el raki en el hotel, con la fatiga, nos quedámos durmiendo y cancelámos el plan de quedarnos allí una segunda noche más.

Nuestro nuevo destino era la capital Merida del estado de Yucatán.
Gracias a Dios, por fin un viaje que no nos cansa y una ciudad magnífica. Como tengo el habitud de comparar todo, esta ciudad se parecía un poco a Oaxaca. Las tortillas no estaban tan fritas como las de Oaxaca, estaban pastosas como las de Chiapas pero aparte de esto, no había otro problema. Una ciudad grande típica mexicana, vivante, alegre.

Como siempre, nos caminamos en sus calles. Nur estaba cansada, se quedó dormida. Fikret y yo, después de pasear bastante, hemos visto el teatro en el Zócalo ( aquí llaman asi a todas las plazas que se encuentran frente de las catedrales). Cuando dimos cuenta que somos de las personas que no quieren el teatro y el problema de lengua, descubrimos la tonteria que hicimos y otra vez nos echamos a los caminos.

En el parque el internet era gratis. Asi que mucha gente no estaba interesada con el carnaval solamente. Yo a mi cuenta, nunca había visto tantos hombres sentados con los ordenadores portatiles en los bancos de un parque. ☺
El día siguiente, con la recomendación de Elcin ( una amiga de Turquía) fuimos a un pueblo de pescaderos llamado Celestun. No tomar raki en un pueblo de pescaderos seria una actitud tan grosera que tuvimos que dejar nuestro coche.

Celestun, como dicen, es ”un pueblo costero encantador”. Con el acompañe de los pelícanos, los aves que no sabemos cómo se llaman, los pescaderos, los flamencos ( nosotros no hemos visto, Nur dice que sí vío. ) abrímos nuestro raki y antés de cerrarlo, no olvidamos de vaciarlo un poco.

Los de Celestun fueron muy hospitalarios y también la comida estuvo muy barata. Nos vendieron pescados muy grandes por 80 pesos por persona.


Y nosotros inmediatamente hemos sacado nuestra botella de raki. En la noche del día, cerca a Zócalo, en una plaza llamada San Antonio había una representación. Un espectáculo folclórico que lo llaman ballet y luego un concierto.




Después de oler un poco de la cultura Maya/Yucatán, regresámos al hotel.
En la mañana hubo algo que tenía que succeder dos días antes. Un hombre estadunidense tocó la puerta y preguntó a Nur: ¿Ustedes son turcos, no?
Nur le dío la respuesta natural. El hombre: ”Por ahí hay un restaurante que el dueño es turco, su nombre es Osman. Hay un judio Nueava Yorkense, el quiere mucho a Turquía y sabe turco, el nos lo dijo”. Nur soprendida, dijo: ”hmmmm, gracias”. El mundo es muy interesante.
La ubicación que nos indicó estaba frente a la diagonal del hotel y ademas estaba abajo del aparcamiento. Nosotros fuimos allí, preguntamos; ¿Aqui hay un hombre que se llama Osman? Poco después encontramos a Osman.

Osman es un amigo simpático, por vivir desde 20 años, tenía un asento ligero. Hace 20 años se enamoró de una mexicana y se vinó hasta aca. Todavia estan casados y tienen 2 hijos que uno tiene 15 y el otro 8 años. Hicimos esta platica tomando nuestros cafés en el restaurante de Osman.
Un día antes pasamos delante de este restaurante con Fikret y dijimos que este restaurante se parece bastante a los restaurantes de la avenida de Istiklal que
hacen gozleme ( un tipo de tortilla turca ). La tienda es esta. Hacer las tortillas a la misma manera, fue la idea de Osman porque antes ya habia visto en Estambul.

El y su esposa son muy simpaticos. Deseariamos conocerlo un día antes y tomar raki juntos. Esto no fue solamente nuestro deseo. El también lo deseaba mucho. Solamente pudimos regalar a Osman una cachucha de Yeni Raki y el nos dío mucha información sobre nuestra ruta y nos platicó un poco de su trabajo. Ha rentado 4-5 tiendas, tiene una tienda de papeleria, ademas maneja este restaurante, la agencia de viajes del hotel de frente y su restaurante. Dijimos; felicidades a esta alma empresaria.

Van a preguntarme la relación entre el título y el contenido de esta entrada. No hay ninguna relación. He robado el título de una foto que la tomó Hamdi Can Tuncer cuando era un soldado. En ultimos días las llantas de nuestro coche La Cucaracha rodearon tanto que no he podido encontrar un nombre mejor que esto para inventar.
Al final, poniendo un punto a esta ciudad hermosa con Osman,salimos a la carretera para irnos a Chichen Itza.
Las fotos: Como siempre Fikret Bekler