Sultanahmet con colonia: Puebla
Querido rakienlacarretera,
En este mismo instante estamos bebiendo raki en la ciudad colonial de Puebla. Metin está cantando “Düriye’min güğümleri kalaylı” (Los tarros de mi Düriye son estañados), Fikret está recopilando información confidencial sobre los dioses mayas y yo, Nur, que me trajeron desde Bolivia como esclava hispano parlante estoy comunicando esta divertida situación a vosotros.

Puebla, una ciudad plana como si sus calles estuvieran dibujadas con una regla, limpísima, una “ciudad de ángeles” de 450 años. Coges a nuestro Sultanahmet, le echas un poco de colonia y se convierte en Puebla. Tiene más de 2000 edificios históricos y unas 70 iglesias. Su gente es muy simpática y el entorno es adecuado para el raki
De hecho, ya hemos pasado dos noches en Puebla y eso que pensábamos “dormir y huir”. Nos alojamos como únicos clientes en Hotel Casa De La Palma, uno de los magníficos ejemplos de la arquitectura colonial.

Puebla esta a dos horas de México DF en condiciones normales. Sin embargo, como el cielo se ha agujereado y este sitio ha visto una lluvia que no había vivido nunca, se ha inundado todo. Bajo las condiciones de “La verdad, señora, ha llovido mucho y por desgracia la autopista se ha quebrado”, nuestro viaje a Puebla duró cuatro horas y media.
Nos ha gustado mucho Puebla, ciudad que llegamos anoche, con la ayuda de nuestro GPS Juan Carlos con cabeza de tortilla y también la de los chavales de la zona que nos señalaban el camino. Como es costumbre de mis camaradas establecer relaciones íntimas con el GPS y con el carro, le llamamos a nuestro GPS como “Juan Carlos” y a nuestro coche “Corto Maltese”.

Como primera tarea dimos una vuelta por la ciudad en la que habíamos jugueteado con el coche mientras buscamos un hotel. Encontramos un restaurante tranquilo debajo de un rock bar y comimos nuestros burritos que a mí me sabía a un picante “arabesco” y a Fikret a “un sabor ligero a jalapeño”. Por su puesto, gracias a la conversación entablada con Diego, nuestro camarero punk, abrimos nuestro primer raki en la ciudad.

Como buenos apasionados del raki que van por la vida siguiendo la norma de “El Raki mejora cuando lo compartes”, le ofrecimos Raki a Diego. Cuando lo probó, a Diego le desapareció el estilo punk y se le quedo la labia mejicana; nos contó y nos contó más. Y nosotros frenamos la velocidad alcanzada acabando la botella en nuestro hotel convertida de una casa aristocrática.



Luego no nos pudimos levantar temprano. El loco del paseo, el mareo de los tours Metin me regañó. Y yo, como una mujer que se propuso cambiar de continente en seis meses y que en siete meses solo logró ir de Venezuela a Bolivia, le pegué con un periódico socialista. Somos gozones, al fin y al cabo la ciudad no va a cambiar de forma y se va a marchar, ¿verdad?

Nos cansamos en medio de nuestros paseos por diversos catedrales y plazas, entonces nos socializamos. Fuimos a la tienda de Javier y su maestro que hacen instrumentos de cuerda de Centro América. Durante la conversación de Sufismo y Chamanismo, Metin se aburrió y empezó a vivir un amor con el perro azteca de la tienda.

Luego Javier elogió un pueblo cerca de nuestro próximo destino Oaxaca y nos dio la dirección de un amigo suyo que vive allí. A esto paso, llegaremos a la costa a finales de mes Apalabramos vernos en Estambul con Javier.

La fachada de la mayoría de los edificios de Puebla tienen azulejos de distintos colores. Por eso, naturalmente, nos pasamos la mayoría del día mirando hacia arriba y diciendo “Qué bonitooo”.



Tras encontrar un restaurante en la que pudimos saciar el hambre de Fikret que no come queso y de Metin que no come carne; los amigos amantes de museos, Fikret y yo fuimos al Museo Amparo. Nos culturizamos sobre el antes, durante y después de los mayas. Las estatuatitas del 500 A. C. de las mujeres en parto o que daban el pecho fue lo que más me gusto. Sin embargo, como nos echaron diciendo “¡Hace media hora que cerramos, compañeros! ¿Qué seguís haciendo dentro?”, dirigimos nuestro amor a Metin y a nuestra mesa de Raki en la que ahora estamos escuchando Bach y comiendo cacahuetes.

Parece que hemos bebido un poco de raki. Para no dar mal ejemplo, no vamos a comentar la cantidad.





Mañana le ordenaremos “hit the south jack” a Corto Maltese, nuestro Jetta blanco e iremos rumbo a la ciudad azteca de Oaxaca. Y si Juan Carlos se porta bien, por la tarde volveremos a la vida sedentaria.
Señores, saludos a todos y con su permiso nos retiramos para dormir…
Edit: Como Metin y Fikret se emborracharon y se acostaron, y como yo no sé como utilizar esto del backoffice, ha tocado publicar el artículo hoy. Es decir que estamos en la carretera después del desayuno.
Saludos,