El misterio del sombrero bandeja
Por fin salimos a la carretera abandonando el plató de cine. Ya todo parece más real. México D.F. era bonito, sin lugar a duda. Pero ahora me doy cuenta de que me parece más apropiado el adjetivo “grande”. Puebla era precioso. Aunque también parecía dibujado con un lápiz, quizás demasiado higiénico. Como se diría… parece que no habría mucha diferencia entre realizar una búsqueda en imágenes de google y ver fotos o ir y verlo in situ.
Ahora estamos en Oaxaca, es decir en O-a-jaka. También parece ser precioso. Pero bueno, no se puede saber que será lo que diga en la próxima parada
Salimos de Puebla aunque sea dando una vuelta con la ayuda de nuestro querido GPS tonto, Juan Carlos. Gracias al gobierno mexicano hemos derrochado un dineral en las taquillas diminutas. Pero a parte de este detalle mencionado, la carretera era magnífica. Fuimos serpenteando por bosques de cactus.
Teniendo en cuenta la información sobre Oaxaca, de que es “el sitio donde se produce el mejor mezcal del mundo”, lo primero que hicimos fue iniciar la compra de mezcal. Por lo visto, mezcal se hace utilizando el mismo cactus que se usa para el tequila pero con un proceso diferente. Si queréis saber mi opinión, era tequila pura. Pero yo cuento lo que pone el libro. Lo volvimos a tomar en copas de coñac. Pero “a la turca”. Le preguntamos cómo teníamos que utilizar los limones a nuestro simpático camarero (que aquí encontrar un camarero simpático es algo bastante fácil) del Cafe Alex. Nos contó la misma historia que se práctica en Turquía. Sentí un poco de vergüenza por la desconfianza a nuestro estilo que comenté en mi anterior escrito.

Menos mal que no tenemos el problema de “¿qué vamos a hacer esta noche?” J Fuimos inmediatamente a nuestra esplendida terraza y abrimos nuestro raki. Los compañeros, sin ninguna presencia de pereza, bajaron y se comieron unos tacos de no sé qué animal que compraron del vendedor ambulante.



A la mañana siguiente, salimos camino Monte Alban que era una de las razones por las que vinimos a Oaxaca. Para ahorrar en tiempo quisimos sacrificar nuestro desayuno. Pero en el camino, cuando la comida de un lindo puestecillo nos dijo “paren y coman”, no pudimos desobedecer.

Tras devorar el desayuno que daba miedo, preparada por la señora del puestecillo, beber nuestros jugos de papaya y fichar el mercadillo del barrio en la esquina llegamos a Monte Alban.

Justo acabábamos de entrar en Monte Alban cuando nos encontramos con las miradas tentadoras del cactus que apareció en la puerta. No creáis que es una simple planta, es muy atractiva. Y no se parece a las “cosas” que se vemos con adornos encima del televisor. Bueno, pensando que ya era hora de cumplir con uno de los dos tópicos en México, nos sentamos debajo del cactus para abrir el raki.

Nadie de los que le ofrecimos quiso probar el raki que estábamos tomando bajo las miradas de “que hacen estos señores con esa bebida blanca”. Esta parte me sorprendió bastante. A esta gente cálida le encanta mezclar el anís con todo, pero a nuestro queridísimo raki ni se acercaron. No insistimos mucho, por su puesto.

Monte Alban es una pila de piedras que ofrece una vista gloriosa. Caminar entre ellas no es lo más divertido en el mundo pero tomar raki o dormir debajo y también admirarlo desde lejos es muy bonito. Y eso fue lo que hicimos exactamente.

Y parece que cumplir nuestro segundo tópico, el rollo de los típicos sombreros mexicanos de bandeja, estaba destinado aquí. Ninguno de los tres habíamos conseguido entender el misterio de aquellos enormes sombreros, no entendíamos como podían sentirse cómodos con aquealas cosas tan grandes. Al parecer la cosa tiene una estrecha relación con quedarse dormido. La precavida Nur, no había caído en el mismo error que nosotros y se había traído el sombrero. La tía parecía estar tan a gusto que nos turnamos el sombrero y nos quedamos dormidos.
Realmente quedarse dormido con ese sombrero proporciona a uno la comodidad de un hotel. Aquel sombrero tan amplio te tapa sin que te pese y deja caer sus adornitos aislándole a uno del exterior. Los metros cuadrados que uno ocupa, se convierten en un espacio privado.

De hecho, mientras nosotros dormíamos un señor que teníamos al lado primero nos miró y luego bostezó por las ganas de dormir que le entraron.

Atención: Nuestras fotos nunca son de ficción. Nos hemos quedado fritos en el sitio de acción, nos sentimos orgullosos por nuestra rápida adaptación.

Tenemos mucho que aprender de los mejicanos sobre el gozo.

Monte Alban, la capital de los Zapoteca fue construida hace muchos años, en 500 A.C. Bueno sí, muchos años pero si la comparamos con las pirámides se pueden considerar niños.

Les agradecemos a estos amigos que fueron los que inventaron el calendario más antiguo de la zona. Intentamos averiguar la hora observando los relojes de sol un rato. Por su puesto, yo prefiero el casio que llevo en el brazo.

Les dije Marduk a los pocos mejicanos que me crucé y me contestaron “¿qué?”. Según esta encuesta prematura que he realizado, por aquí no tienen una preocupación por Marduk. Claro que esta encuesta mía no fue considerada muy científica por Nur y Fikret J

Salimos de Monte Alban y nos paseamos varios mercados e iglesias que fue bastante divertido a pesar de cansigno. El enterno estaba lleno de bichos. Cuando digo el entorno me refiero a los puestos. Esto es una especie de aperitivo de los amigos. Saltamontes de toda la vida. Por lo visto, este bicho crece entre el trigo y el maíz. Mi querida Nur tuvo un intento de comérselo pero luego prefirió hacer como que se lo comía. Fikret y Nur intentaron discutir un poco sobre si un nocomecarnes como yopodría comer bichos, pero yo no les he dejado mucho discutir.

Luego nos hicimos una foto cada uno delante de la imagen de nuestro querido Emiliano Zapata.



Claro, como no puede haber un revolucionario con sandalias y una camiseta de “drunk monkey” yo me quedé bastante lumpen al lado de estos dos amigos y Emiliano Zapata. Me recuperé paseando otras iglesias más con las lágrimas lumpen en los ojos. A Nur le ha gustado mucho la ropa que vendían en unos puestecillos ambulantes. Mientras, Fikret y yo fuimos a cazar talentos entre los pintores ambulantes y nos limitamos con apreciar el talento que nos encontramos.
Más tarde, yo eché mi segunda siesta mientras Nur y Fikret entraron a la iglesia a encender velas y esas cosas.
Le llaman Zocalo a la plaza de Taksim de aquí y de todos los sitios. En Zocalo hay una locura de globos. Estaba todo lleno de diversos tamaños de globos bastante feos. Sin embargo uno puede perdonar los globos por lo bonito que es el Zocalo en sí.

Otra cosa es que aquí hay música en las calles y en todos los sitios. Y todos son músicos con un talento increíble. Vamos que si se vinieran, estos tíos tocarían en un club de Beyoglu cobrando 50 liras de entrada, sin embargo aquí están dando un concierto callejero por 1 peso.
Me dijeron que no lo escribiera pero lo voy a escribir. Nur, la avión, ha roto el iphone de Fikret. Perdon, ha roto el querido iphone de Fikret. Pero Fikret no le ha roto la cabeza a Nur. Porque Nur se ha enfadado tanto consigo misma que no le ha dejado nada para enfedarse a Fikret.
A ver si sois capaces de adivinar lo que estamos haciendo ahora. JJSip.
