El nombre maya de Yeni Rakı:¡Turkopoş!
Los últimos 3 o 4 días han sido como meses. Nos ha resultado realmente difícil escribir y colocar este blog en una página tan pequeña…
Nos habíamos quedado en la ciudad de Juhitán. Volvimos a sentarnos en nuestro coche con alegría como hacemos siempre. Creo que conduje el camino más placentera de toda mi vida. Chiapas es un estado impresionante. Condujimos el coche con la sensación de estar metidos en una novela feliz de Baykurt el Pobre – no sé por qué- por sus carreteras curvosas pasando por pueblos y jardines. Todo era precioso si no tenemos en cuenta los puntos de control de los militares con armas desagradables y los topes distribuidos sin economizar.
Estaba claro que los puntos de control militares eran más bien por espectáculo. Porque eran puntos fijos. Si yo fuera un bandido no me cogerían en un punto de militares que llevan colocados, por lo que parece, años. Vamos hombre
Y los topes son otra historia. Son tantos y tantos… incluso tienen varios nombres. Tienen denominaciones como vibrador, tope o reductor. Yo personalmente les he puesto el nombre de Hidalgo. Hidalgo es el nombre de un sitio fácil de encontrar. Por lo visto significa honrado y no sé porqué también ricachón.

Concluyendo, porque estoy alargando mucho el tema, hay tantas cosas que escribir que cuesta empezar. San Cristobal es una ciudad excelente. Una parte es turística. Pero tiene mucha vida, desborda amabilidad y alegría por todos los sitios, incluso en su parte turística.
El hecho de encontrarnos con nuestro amigo guía, antropólogo y escritor Manuel Hidalgo Peréz el primer día embelleció el tema en su totalidad. (Manuel desconocía el significado de Hidalgo, y yo como soy una persona educada no se lo he dicho por su puesto)
Manuel nos recogió de nuestro lindo otel a primera hora y nos llevó a los montes maya.
El primer pueblo o distrito maya que fuimos era Chamula. Como somos personas afortunadas [Nur dice que como su apellido es Bayram (que significa fiesta en turco) que siempre se ha topado con carnavales en su vida] estuvimos en época de carnavales.

Nuestro primer destino era el ritual maya. Una pequeña orquesta, compuesta por un guitarra arcaica, un instrumento arcaico parecido al arpa y un acordeón moderno, tocaba una música linda y por su puesto espiritual. Tres personas “de alto nivel” que no he sido capaz de aprenderme sus nombres, les vamos a llamar curas con su permiso, dirigían la misa marcando el ritmo con las maracas.
Enseguida nos recibieron y nos ofrecieron de su bebida de alcohol de madera. Muchísima cantidad de alcohol en botellas parecidas a cóctel Molotov, es decir en botellas diferentes cubiertas con papel arrugado, estaban por todos los lados y por su puesto también en sus estómagos. Nos sentamos inmediatamente y nos dejamos llevar por este ritual con un extraño ambiente y trajes. Este ritual que si lo llegamos a ver en la tele seguramente nos asustaría, nos pareció de lo más normal quizás porque todo parecía muy real, muy simpático, la gente estaba tan relajada y había tanto alcohol… Iban todos contentillos. No había ni pizca de fanfarronería en el ritual. Lo único que me disgustó fue que las mujeres se habían amontonado en una esquina. Pero luego nos dimos cuenta de que probablemente era algo instantáneo. De hecho, en otros rituales que vimos las mujeres estaban en el centro.

Voy a contar la borrachera que se puede encontrar de vez en cuando y el nivel de relajación, pasotismo, gozo en las personas con el siguiente ejemplo:Teníamos a un tío sentado justo enfrente de nosotros. El tío tenía su mano sobre la rodilla de uno de los curas que tocaban marakas e estaba dudando entre desvanecerse o sentarse. Estaba justo enfrente. De repente, se calló como un palo. Intentamos ayudarle… y nos dimos cuenta de que estábamos haciendo el tonto. Que aquí eso no se hacía. El pobre hombre se quedó frito justo donde se había caído y nadie le hizo caso.
Existía el siguiente problema, - me temo que en realidad esto era un problema para vosotros.. la gente era muy “fotofóbica”. Llevo años viajando y no he visto a otra gente que le disguste más sacarse fotos. Todo está permitido en todos los pueblos maya; en seguida os invitan a sus casas, a sus santuarios, nunca fallan en ofreceros comida pero cuando quieres sacarles una foto no te dejan apretar el disparador.
Por lo visto tienen una buena razón para no dejarse fotografiar. A mí me ha convencido, era asombroso que todos los campesinos mayas tuvieran la misma razón, como si hubieran hecho un acuerdo entre todos. A ver, si Fikret hubiera podido sacar todas las fotos que quisiera en solo un ritual o un pueblo.. no sé si le hubieran dado el pulitzer o otra cosa.
La razón que me convenció es que por lo visto en la época que se dejaban fotografiar vieron sus caras en postales cuando bajaron a San Cristobal. Enseguida me acordé del pueblo laz (Norte de Turquía) que no querían electricidad porque pensaban que si venía la tele se iría la charla.
Después de alucinar un poco con los increíbles trajes, personas etc. (porque no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar) pasamos al siguiente ritual.

Nuestra siguiente parada era la casa de Juan Gallo. Juan Gallo era de unos de alto nivel a los que yo llamo curas. Y cha chan… Juan Gallo era amigo de nuestro querido amigo Manuel. La generosidad que no disminuía, aquí alcanzó a su cima.
Manuel nos explicó el significado y la importancia de los rituales representados en los cuadros colgados en la casa, pintados personalmente por Juan. En esta parte explicativa, yo di una vuelta y me comuniqué con la gente del pueblo, principalmente con los perros y niños. Cuando digo que me comuniqué, como nuestro vocabulario compartido es nulo, la comunicación resultaba bastante difícil. Por eso pasé más tiempo con los perros.
Volví junto a los nuestros, después de que los explosivos de fertilizantes en la zona de rituales me sacudieran el oído. Después de picar algo en el centro, fuimos a ver el ritual del templo que estaba al lado de la casa de Juan Gallo. Esta vez, acompañados de nuestro raki por su puesto.
En este, el ambiente era más asombroso. Estábamos en un sitio cubierto. Todos estaban bebiendo. En el centro habían unas velas encendidas sobre una serie de monumentitos chamanes de vacas, jaguares y etc. además estaba lleno de enormes inciensos. En un sitio por abajo, había una figura de Jesucristo crucificado pero estaba colocado jerárquicamente bastante abajo considerando su tamaño.
Como todos los rituales de los campesinos maya, este también era personalizado, ampliado, tranquilizado como una misa cristiana.
Tres de nuestros curas con traje estaban cambiando de turno. Tengo que contar esto. El ambiente era increíblemente teatral. Sin embargo, se alejaba tanto de la seriedad y fanfarronería teatral de los ambientes religiosos que conocemos… Por ejemplo, no sé cuántas veces bebió Juan durante el rezo. Y unas cuantas veces dijo algo parecido a “Miguel… hijo trae bebida anda” y rellenó su vaso. Luego continuó con su rezo. No se iba a enfadar el grandioso Dios con Juan porque se había interrumpido el rezo, ¿no? De repente, los campesinos que intentaban hablarnos en indio dejaron la charla no se sabe porqué y salían corriendo a encender unas bengalas y luego volvían.
Y llego el momento valioso. Sacamos el raki. Esta frase va a explicar el interés que mostraron al raki. Mire al reloj, en 13 minutos se había consumido 2-DOS litros de raki. Por su puesto Juan que había acabado el rezo y se había unido a nosotros ya se estaba tomando uno. Con unos rakis dobles que pudimos salvar en la mano de cada uno, esperamos con Juan y Manuel a que se acabará el ritual.



No hay que olvidarse del siguiente detalle. En cuanto se empezamos a distribuir el raki nos llamaron la atención. “Estas señoras son señoras importantes, darles también a ellas”. Creo que se referían a todas las mujeres J
De hecho, debe ser porque las mujeres habían olvidado cómo beber en una fecha anterior a probar el raki y por eso acabaron las copas bastante rápido.
El nombre del casi puro alcohol que no paraban de ofrecernos era “poş”. Por lo visto poş significa algo como la más bella de las flores. Muy naturalmente, pensaban que aportaba felicidad. Poş que puede ser elaborada de muchas cosas, en este pueblo se había hecho de cañas de azúcar.

Como no podían pronunciar raki y mucho menos yeni raki, le pusieron un nuevo nombre inmediatamente: Turkopoş. Así, nuestro queridísimo raki tenía otro merecido nombre. No os confundáis, no fue un nombre puesto por gracia. Siempre nos pedían diciendo “¿Me puedes dar un Turkopoş?” Y nosotros, en los siguientes pueblos maya dijimos “Esto, Yeni Raki… es conocido como Turkopoş por aquí”.
Con el privilegio que teníamos gracias a que Juan era amigo de Manuel, se nos otorgó el derecho de fotografiar bebiendo raki a Juan y a su esposa que al conocerla a todos nos dio una sensación de abrazarla como a una madre. Y Juan nos contó que eso no había ocurrido antes. Viva este tipo de privilegios J J

Juan y su amable esposa nos invitaron a cenar pero lo rechazamos con tristeza, mucha tristeza. Porque ya se pasaba de gozon-ería. Nos habíamos dejado llevar por el apetito occidental de caníbales y estábamos desgastando el ambiente queriendo “más, más”.
Más vale añadir también lo siguiente. Como muestra de amabilidad Manuel no bebió y condujo el coche, nosotros bebimos tranquilamente
Autonomía zapatista: ¡Ya Basta!
Después de pasearnos por el pueblo viendo otros rituales, fuimos a la autonomía zapatista. Y, en seguida vivimos el contraste cultural, geográfico, ambiental y político.
Primero entramos en una niebla increíble con nuestro querido coche, La Cucaracha. La distancia visible variaba entre 30 y 5 metros. Y había empezado a chispear.

Nos pusimos todos nerviosos cuando llegamos a la frontera de la comisaría zapatista. Claro, estábamos a punto de ver de cerca lo que era el movimiento revolucionario que nos parecía sincero desde hace años y que seguíamos a nuestra manera a 15 mil kilómetros de distancia.
El movimiento zapatista era un movimiento pacífico de libertad que apostaba por ser un ejemplo para la libertad de todo el mundo, de ser un principio. Si digo pacífico, me refiero a pacífico de verdad. Es una organización autonómica que consiguió serlo gracias a solo 12 días de lucha armada en 1994 después de largos preparativos y se implementó de inmediato en la zona conquistada. Y en estos 15 años no han disparado ni una sola bala. En la actualidad obtienen su fuerza a través de su verdad y el apoyo del pueblo.
Una tercera parte de las fuerzas armadas mejicanas están en Chiapas gracias a los zapatistas. Esto no es todo lo que ha realizado el gobierno, sin lugar a duda. Pero no estoy muy seguro si estos temas son relevantes para este blog. Si queréis podéis investigar este tema, en Internet tenéis mucha documentación.
El nombre de zapatista viene del legendario Emiliano Zapata. Su líder, es el subcomandante Marcos porque su comandante Zapata le acepta así y también porque no le gusta mucho el poder de liderazgo. Creo que la siguiente anécdota explica muy bien el pacifismo de los zapatistas. En los primeros años de la lucha, un general torturador detenido fue llevado a un tribunal del pueblo. Y fue dejado en libertas condenado a vivir con la vergüenza entre el pueblo toda su vida.

Yo he visto al subcomandante Marcos incluso en mi sueño. Era un sueño raro, ya que he alargado tanto el tema pienso contarlo. Hablo con Marcos para formar parte de los zapatistas. Marcos me dice: “No es posible, no solo no eres de Chiapas sino ni siquiera vives en México”. Y yo le contestó: “No te da vergüenza Marcos, que quieres que pida permiso de residencia del gobierno mejicano contra el que estás luchando”. Luego me despierto desafortunadamente. Habría que meterse entre ellos aunque sea solo en sueños, ¿no? Este sueño mío es motivo de burla por parte de Nur y Fikret, por su puesto. Por haber regañado a Marcos.

Zapatistas, mayas chiapanecos retiran y registran nuestros pasaportes en el punto de control. Para nada asustan con sus máscaras. Son muy amables y están cansados. Todo está desbarajustado. Pero dentro de ese desbarajuste existe una estética impresionante que podéis apreciar con facilidad en las fotos. Esa estética, esa fe, caras con esperanza y sinceridad elimina todos los efectos negativos del sufrimiento vivido. Por lo menos desde nuestro punto de vista como visitantes propietarios de camas blandas.
Después de obtener la autorización en el punto de control, dos zapatistas nos contaron su lucha. No escribo los detalles que pueden encontrar fácilmente en una búsqueda de google. Voy a transmitir algunas observaciones. La mujer zapatista estaba tan enferma, tenía tal gripe que iba y venía entre dormir y mantenerse en pie. Nuestra joven madre no solo ganó nuestro corazón mientras contaba la lucha de las mujeres zapatistas a Nur y pedía perdon por su pesimo español y por estar enferma sino también le dejó a Nur sin habla.

Luego empezamos a pasear por la autonomía zapatista como nos dio la gana. Detrás de las risas de los alumnos alegres que se quedaban en grupos grandes en los dormitorios de estudiantes hechos de madera de construcción vimos los sitios de coordinación de varios asuntos como educación, cultura, agricultura etc. Eran barracas mal construidas cubiertas de gráficos impresionantes. Tanto la escuela secundaria que explicaban con orgullo como la zona de fiesta eran impresionantes. Claro, nosotros vinimos en mala época. Manuel nos hizo una descripción festera a qué se parece la zona de fiesta.

Nur quedó tan impresionada del ambiente que solicitó para quedarse como voluntaria. Le dijeron que le darían de comer alubias con arroz todos los días, que tenían una casa con problemas de calefacción y que se tendría que comprar una cama y le preguntaron si estaba preparada para eso.


Los zapatistan tienen mucho cuidado al aceptar voluntarios. Por motivos de seguridad y porque los problemas que se enfrentan son más duros de lo que se ve desde el Occidente. Por lo general encuentran voluntarios a través de diversas organizaciones. Es decir por un lado tienen mucha necesidad y por otro son muy selectivos. Sin embargo con la ayuda de la simpatía de Nur, el hecho de que sea una psicóloga con formación superior y que haya tenido experiencia en voluntariados aceptaron la solicitud de Nur para evaluarla.
Después de comprar unas cosas del colectivo de mujeres zapatistas, seguimos nuestra ruta.
Nos fuimos de la autonomía zapatista sigilosamente y sensibles claro.
Cuando volvimos a San Cristobal rajando la niebla, lo único que necesitamos era una cama después de una humilde mesa de raki.

Colocamos la mesa prácticamente delante de nuestro suit de nuestro hotel, Posada De Juana que tenía un jardín de flores.

En plan “mientras uno come y el otro mira se arma el escándalo” Manuel que nos estuvo observando hasta ese momento probó por fin del poder que se vuelve blanco cuando se mezcla con agua, Turkopos. Y como muchos mejicanos bebió con una velocidad sin ajustes. En el segundo doble ya se había aprendido el estilo y bebimos brindando en turco, maya y español; Şerefe,Tameşket y Salud.

Las fotos, como siempre de: Fikret Bekler (Fikret: Voy a decir unas cosas en este punto, voy a derramar unas lágrimas… No viví otro día en el que le despartaban el apetito de fotografiar a uno pero que fuera tan imposible sacar fotos. A ver, hasta el medio día visitamos muchas casas e iglesias interesantes en los pueblos maya. Fuimos testigos de rituales religiosos que no /difícilmente presenciaremos. Sin embargo, como los campesinos mayas pidieron que no se sacaran fotos y nosotros les obedecimos, no pudimos fotografiar estos momentos coloridos. Y en el campo zapatista que fuimos por la tarde dejaron sacar fotos en el exterior. Pero no se veía nada por la niebla. Que se le va a hacer, destino.)
Mañana contaremos el segundo día de nuestra visita por San Cristobal y sus alrededores, si no hay ningún problema.