Visitando los templos y bañandonos en el mar, alcanzamos al final del raki
Entre Cancún y Merida existen las carreteras más bonitas por las razones turisticas. ¡Que vivan las mejores carreteras de México! Porque las otras carreteras que cruzamos ya me fastidiaron bastante. A mi me encanta conducir, aqui conduje más o menos 3000 kms pero siento que conduje como 20.000 kms. Nur y Fikret solamente conducen las partes delanteras del coche que no tienen volantes.
En estas carreteras no se pueden confiar en los carteles. Había mencionado anteriormente, podrán recordarse las calculas de kms. Las carreteras son también incorrectas estructuralmente. En la mayoria de los lugares, las inclinaciones de las curvas están mal, en cada momento, en cada lugar sale un tope…Hay que no conducir en la noche. Aparte los conductores se parecen un poco a los de Estados Unidos pero las carreteras como no se parecen a las de EE.UU, la situación transforma en una forma catastrófica. También son orgullosos como los conductores de Estambul. Algunos no pueden soportar que uno le pase, algunos no quieren dar el paso. Una vez quería adelantarme a un convoy pero un conductor no me dejó, tenía que golpearlo con una palanca.
Pero la carretera de Chichen Itza está muy padre. Las señalizaciones son correctas, las carreteras son anchas y originales. De lo contrario, las carreteras son de ida y venida que los amigos cobran.

Chichen Itza es la antigua ciudad Maya más famosa de México. Naturalmente, es una de las antiguas ciudades Maya más grandes. Hay un enorme piramide en medio que le dieron su nombre por el Dios del Viento Cuculcán y se ve majestuoso.
Gracias a Dios, es prohibido subir a sus escaleras, si no, bajaríamos mucho de peso. Este piramide es un templo. En general, los piramides aquí son templos, no son tumbas como los de Egipto. Este templo también es un calendario. Cada esquina, cada plataforma y los números de pasos tienen un sentido. Algunos son los números de meses, algunos son los números de días…

Por ejemplo este templo tiene 91 pasos en cada frente. 4 x 91= 364, agregando la parte superior del templo, calculaban el número de los días de un año. Como había dicho Fikret, estos Mayas son muy listos en calcular el calendario. Hicieron el bingo con 365 dias 6 horas.
Tiene más trucos este templo y Chichen Itza pero nos interesó más el campo de pelotas.

No se sabe cómo se juega esto juego Mesoamericano. Asi dice Wikipedia. Hay varios rumores. Según uno de estos rumores, el juego se jugaba con las pelotas de 4 kgs o más. El juego fue jugado durante 3000 años pero nadie escribió las reglas del juego. Los anillos que se encuentran en las dos partes del campo de juego, están en muy alto. Según estas informaciones, estoy pensando que un juego de una semana se acababa con el resultado de 1 solo gol. Por favor, si alguien sabe la verdad, que escriba un comentario y que perdone mi ignorancia.


Por favor no cometan el error que yo cometí leyendo el nombre de la nueva septima maravilla del mundo Chichen Itza como Chicken Itza, ¡que verguenza!
Los Mayas llegaron aquí, se establecieron y después se fueron. Unos siglos después llegó el grupo otra vez ( tal vez soñaron) y formaron lo que vemos hoy. Una parte ya existía y otra parte la tuvieron que construir.
Después de llenarnos con la cultura Maya en Chichen Itza, unas muchachas con vestidos folclóricos bailaron en el restaurante.

Pero empezaron a bailar con las bandejas de cerveza en sus cabezas. O-oooo, eso no deberían hacerlo frente nosotros☺ Inmediatamente pedímos a una de esas chicas y quitámos la bandeja de cerveza y pusimos el vaso de raki ( en Turquía es un costumbre bailar en la cabeza con el vaso de raki, especialmente en las bodas)

Dijimos que si quería tomarlo, podría tomar pero en las horas de trabajo creo que no tomaba ella, si no, ¿quien puede decir ”no” a raki?
Salímos para Valladolit, está pegado a Chichen Itza. Es un lugar bonito con su Zócalo, con su catedral, con la gente simpática y con los precios económicos pero ya estabamos clavados para nuestro nuevo destino, Tulum.
Como no se van a soprender, Tulum también es una ciudad Maya pero las ruinas de Tulum se quedan más simples comparando con las de Palenque y de Chichen Itza. Además Fikret pensó que el costo de la entrada no fue justo porque cobraron 51 pesos igual que Palenque. Fikret lo tomó muy personal como un fan de Palenque.


Creo que este lugar es para los turistas que quieren el mar, la arena,el sol mientras conocen culturas.

Dejando a un lado las ruinas, la costa es preciosa. Un mar turquesa pero yo nunca he visto un mar turquesa. Es como mirar siempre a un cuadro fabuloso. Hay lugares que nos enseñan pasando por helicóptero en las novelas americanas o en el video clip de Mahzun Kirmizigul que fue tomado en Maldives, aquí es igual de bonito como aquellos lugares que hemos visto siempre en la tele.

La arena es blanca y muy fina. Como harina. A uno se le antoja hacer un pastel. La arena no se pega a su cuerpo porque primero la cubren con la harina (esta broma es apestosa y no digo quién lo dijo, solamente le agradezco)


Las palmeras, los cocoteros y las iguanas… Es un lugar de placer completamente. No hay luz hasta la noche. Wireless menos. Los bungalows con techos de plantas son primitivos pero en mismo tiempo son muy cómodos. Hay un poco húmedo, bastante viento; pero estos son los detalles. Ya les di mucha envidia a los que viven el invierno ahora en Turquía.☺


En corto, nos bañamos en nuestro mar de Caribes y nos acostamos en la playa un rato después en la noche nos fuimos a la ciudad, nos paseamos un poco. Es el tiempo de carnaval, bailamos un poco con los bailarines que desfilaron en el camino.





Luego regresamos a nuestro bungalow, abrimos la botella de raki y lo tomamos con mucho gusto. Después de actualizar esta entrada seguiremos haciendo la misma.

Si Dios quiere mañana iremos a la Isla de Mujeres que está pegada a Cancún. El camino se acaba, el raki se reduce, of… of…
¡Viva raki! ¡ Que vivan Caribes! ¡ Que vivan mexicanas amables! ¡Que vivan sus comidas deliciosas!
Pero todavia yo digo lo mismo, no hay nada como Chiapas.
Fotos: Fikret Bekler