El misterio del sombrero bandeja
Por fin salimos a la carretera abandonando el plató de cine. Ya todo parece más real. México D.F. era bonito, sin lugar a duda. Pero ahora me doy cuenta de que me parece más apropiado el adjetivo “grande”. Puebla era precioso. Aunque también parecía dibujado con un lápiz, quizás demasiado higiénico. Como se diría… parece que no habría mucha diferencia entre realizar una búsqueda en imágenes de google y ver fotos o ir y verlo in situ.
Ahora estamos en Oaxaca, es decir en O-a-jaka. También parece ser precioso. Pero bueno, no se puede saber que será lo que diga en la próxima parada
Salimos de Puebla aunque sea dando una vuelta con la ayuda de nuestro querido GPS tonto, Juan Carlos. Gracias al gobierno mexicano hemos derrochado un dineral en las taquillas diminutas. Pero a parte de este detalle mencionado, la carretera era magnífica. Fuimos serpenteando por bosques de cactus.


